domingo, 11 de diciembre de 2016

[Zaragoza] Prisión por aprovecharse de un trabajador que tuvo un ictus

Alejandro llevaba más de 7 años trabajando como camarero en la empresa hostelera, cuando el 4 de julio de 2013 sufrió un ictus por el que tuvo que ser intervenido quedándole serias dificultades motoras e intelectuales. Hecho que Justo José Rocafort Gay, el administrador de Villa Gomá Hostelería SL, aprovechó para hacerle firmar una serie de documentos, ente ellos, el despido. Ahora ha sido condenado por un delito contra los derechos de los trabajadores.
 
La Audiencia Provincial de Zaragoza ha impuesto a Rocafort Gay una pena de seis meses de prisión y el pago de una multa de 4 euros durante seis meses. Al empresario zaragozano, defendido por el abogado Enrique Trebolle, se le aplicó la atenuante de reparación del daño, debido a que abonó 15.000 euros en concepto de responsabilidad civil.
 
Abuso
 
Los magistrados de la Sección Tercera del tribunal provincial destacan como hechos probados que, tras la baja de Alejandro, el acusado decidió que en lugar de pagarle el sueldo a través del banco como había hecho siempre, la víctima o alguno de sus familiares acudiera al lugar de trabajo donde les entregaba un sobre con el cheque correspondiente.
 
Así, en el 2013, dado que el empresario insistió en que acudiera personalmente Alejandro para cobrar el sueldo, aprovechando que éste tenía que ir a una consulta médica en el hospital univeristario Miguel Servet de Zaragoza para acercarse al hotel, situado en las inmediaciones. Fue acompañado de varios familiares que se ausentaron posteriormente dejándolo a solas con Justo José Rocafort Gay. En ese momento, el acusado se aprovechó de las limitaciones intelectuales de Alejandro y, con la intención de privarle de los derechos que la ley le concede, lo convenció de que para su beneficio debía firmar dos documentos importantes.
 
Uno era la comunicación del despido disciplinario por su injustificada disminución de rendimientos y el otro la liquidación, saldo y finiquito de la relación laboral, en cuyas claúsulas se hacía constar entre otras: "Que el trabajador declaraba encontrarse totalmente saldado y finiquitado por cuantos conceptos, salariales, extrasalariales o indemnizatorios pudieran derivarse directa o indirectamente del contrato de trabajo... sin tener nada más que pedir ni reclamar en concepto ni por causa alguna a la empresa".
 
Además, el trabajador renunciaba expresamente a ejecutar cualquier tipo de acción judicial o extrajudicial contra la empresa. Todo lo hizo, según Alejandro, por la confianza depositada en el empresario al decirle éste que de esa manera cobraría más dinero y recibiría más ayuda para la jubilación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario