Es decir, la ocupación continúa creciendo con fuerza, tanto en el sector público como el privado. Sin embargo, este aumento no es suficiente para frenar el paro (4,79 millones). Al contrario. La tasa de desempleo en relación a la población activa ha vuelto a crecer (apenas una décima), pero lo cierto es que se sitúa todavía en el 21%, el mayor nivel de la Eurozona tras Grecia.
Y no ha subido más debido a que la la población activa (los parados más los ocupados) sigue cayendo, lo que no parece coherente con una economía que crece con fuerza (en el entorno del 3%). La demografía, en este sentido, es lo que explica esta paradoja. Cada vez menos personas se incorporan al mercado de trabajo como consecuencia de la caída de la natalidad durante las últimas décadas. El número de activos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) disminuyó entre enero y marzo en 52.700, hasta los 22,8 millones, mientras que la tasa de actividad baja 14 centésimas hasta el 59,29%. En el último año la población activa ha descendido en 78.400 personas.
El primer trimestre de este año, como se sabe, y debido a la alta estacionalidad de la economía española, es tradicionalmente malo para el empleo. Pero si se elimina ese factor, por lo tanto en términos desestacionalizados, la variación trimestral es del 0,87%. es decir, se habrían creado puestos de trabajo. El empleo, de hecho, ha crecido en 574.800 personas en los 12 últimos meses, con una tasa anual del 3,29%.
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