sábado, 30 de noviembre de 2019

La muerte del político

Un día, mientras caminaba por la calle, un dirigente de un importante partido político es trágicamente atropellado por un camión y muere. Su alma llega al paraíso y se encuentra en la entrada a San Pedro en persona. 
  
San Pedro le dice: "Bienvenido al paraíso... antes de que te acomodes, parece que hay un problema. Verás, muy raramente un alto político ha llegado aquí y no estamos seguros de qué hacer contigo. Lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir dónde pasar la eternidad". 
  
Y con esto, San Pedro acompaña al político al ascensor y baja, baja, baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. 
  
A lo lejos hay un club y, de pie, delante de él, están todos sus amigos políticos que habían trabajado con él, todos vestidos con traje de noche y muy contentos. Corren a saludarlo, lo abrazan y recuerdan los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo. Juegan un agradable partido de golf y luego, por la noche, cenan juntos en el Restaurante Gourmet del club, con langosta como plato principal. Comparten la noche con hermosísimas y liberales jovencitas.
  
Se encuentra también al Diablo, que de hecho es un tipo muy simpático y se divierte mucho contando chistes y bailando. Se está divirtiendo tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de irse. Todos le dan un apretón de manos y lo despiden mientras sube al ascensor. 
  
El ascensor sube, sube, sube y se reabre la puerta del paraíso donde San Pedro lo está esperando y le dice: "Ahora es el momento de pasar al paraíso".
  
Así que el político pasa las 24 horas sucesivas saltando de nube en nube, tocando el arpa y cantando. Antes de que se de cuenta, las 24 horas ya han pasado y San Pedro va a buscarlo diciéndole: "Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso, ahora debes elegir tu eternidad".
  
El hombre reflexiona un momento y luego responde: "Bueno, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno". 
  
Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja, baja, baja hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se abren, se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de mierda y desperdicios. Ve a todos sus amigos vestidos con trapos, recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. 
  
El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el cuello, el político balbucea: "No entiendo, ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club, comimos langosta y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un terreno desértico lleno de porquerías... y mis amigos parecen unos miserables". 
  
El Diablo lo mira, sonríe y dice: "Ayer estábamos en campaña... ¡¡¡hoy ya votaste por nosotros!!!".

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