sábado, 27 de julio de 2019
La repetición electoral supondría al Estado un gasto extra de 180 millones
Pedro Sánchez tiene dos meses para intentar conformar una mayoría parlamentaria.
España se aproxima a una nueva repetición electoral mientras la responsabilidad sigue recayendo sobre el otro. La velocidad, el ruido y la ausencia de autocrítica dificultan la empatía entre dos formaciones que se miran bajo sospecha. Ninguno confía en las manos del otro para cuando caiga de espaldas.
PSOE y Unidas Podemos firmaron este jueves un nuevo capítulo del despropósito que parece perseguir a la izquierda allí donde puede conseguir el mando.
Pedro Sánchez ha estado 80 días dando vueltas sobre la silla sin detenerse a negociar con nadie. Tan solo un leve arreón de última hora impulsado para tratar de conquistar el supuesto trampolín hacia La Moncloa, el relato.
Gran parte del PSOE no quiere a Podemos en el Gobierno bajo ningún concepto, pero es consciente de que mostrar públicamente ese deseo, una vez que los puentes con Ciudadanos fueron volados por Albert Rivera, imposibilita el camino hacia La Moncloa, que en estos momentos pasa inexorablemente por los morados.
Por su parte, la misma noche de las elecciones del 28 de abril, Unidas Podemos, y sobre todo sus votantes, hubieran firmado un gobierno de coalición de baja intensidad en donde la formación de Iglesias controlara tres ministerios y una vicepresidencia, independientemente de las competencias que en esos organismos pudieran desarrollar.
Sin embargo, el ritmo vertiginoso en el que vive la política, embriagada por el histerismo de los medios de comunicación, ha desfigurado lo que desde un inicio podría haber sonado como éxito. El deseo inane del PSOE era gobernar en solitario.
La repetición electoral que podría producirse el 10 de noviembre, en caso de no alcanzar un acuerdo de investidura, supondría un gasto extra de 180 millones de euros a las arcas del Estado.
La organización de los comicios tiene una factura de unos 130 millones de euros, mientras que las subvenciones a los partidos políticos por los gastos que incurren en la campaña suele ascender a 44 millones.
España se aproxima a una nueva repetición electoral mientras la responsabilidad sigue recayendo sobre el otro. La velocidad, el ruido y la ausencia de autocrítica dificultan la empatía entre dos formaciones que se miran bajo sospecha. Ninguno confía en las manos del otro para cuando caiga de espaldas.
PSOE y Unidas Podemos firmaron este jueves un nuevo capítulo del despropósito que parece perseguir a la izquierda allí donde puede conseguir el mando.
Pedro Sánchez ha estado 80 días dando vueltas sobre la silla sin detenerse a negociar con nadie. Tan solo un leve arreón de última hora impulsado para tratar de conquistar el supuesto trampolín hacia La Moncloa, el relato.
Gran parte del PSOE no quiere a Podemos en el Gobierno bajo ningún concepto, pero es consciente de que mostrar públicamente ese deseo, una vez que los puentes con Ciudadanos fueron volados por Albert Rivera, imposibilita el camino hacia La Moncloa, que en estos momentos pasa inexorablemente por los morados.
Por su parte, la misma noche de las elecciones del 28 de abril, Unidas Podemos, y sobre todo sus votantes, hubieran firmado un gobierno de coalición de baja intensidad en donde la formación de Iglesias controlara tres ministerios y una vicepresidencia, independientemente de las competencias que en esos organismos pudieran desarrollar.
Sin embargo, el ritmo vertiginoso en el que vive la política, embriagada por el histerismo de los medios de comunicación, ha desfigurado lo que desde un inicio podría haber sonado como éxito. El deseo inane del PSOE era gobernar en solitario.
La repetición electoral que podría producirse el 10 de noviembre, en caso de no alcanzar un acuerdo de investidura, supondría un gasto extra de 180 millones de euros a las arcas del Estado.
La organización de los comicios tiene una factura de unos 130 millones de euros, mientras que las subvenciones a los partidos políticos por los gastos que incurren en la campaña suele ascender a 44 millones.
El Boletín
viernes, 26 de julio de 2019
Altas y Bajas en el primer semestre de 2019
Después de haber recibido oficialmente por parte de RRHH los datos mensuales de Altas y Bajas en junio de 2019, hemos hecho una tabla resumen sobre esa información de los seis primeros meses de 2019:
NOTA: En los Despidos hay una discrepancia con lo publicado en el post Despidos en AtoS desde el año 2014 debido, como ya contábamos allí, al despido que nos comunicaron el pasado 22 de febrero que tenía fecha de efectos el 31 de julio y por tanto aún no está contemplado en estos datos mensuales que nos entregan.
NOTA: En los Despidos hay una discrepancia con lo publicado en el post Despidos en AtoS desde el año 2014 debido, como ya contábamos allí, al despido que nos comunicaron el pasado 22 de febrero que tenía fecha de efectos el 31 de julio y por tanto aún no está contemplado en estos datos mensuales que nos entregan.
Las horas extra acaparan más del 35% de las denuncias en la Inspección de Trabajo en Euskadi
Leer la noticia completa en El Correo.
jueves, 25 de julio de 2019
La empresa necesita permiso del empleado para llamarle al móvil o usar su huella digital
Leer la noticia completa en Cinco Días.
miércoles, 24 de julio de 2019
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























